domingo, 26 de mayo de 2013

Un mal ejemplo


         Siempre nos han enseñado que si algo funciona bien debe ser un modelo a seguir para nuestros mismos propósitos, ya que garantizará el mismo éxito. Desde hace muchos años la NBA es un referente como la mejor liga del mundo, no sólo como competición, ya que juegan los mejores jugadores del planeta; sino también como organización y criterios que emplean a la hora de destacar jugadores. La ACB parece haber escogido esos mismos criterios a la hora de elegir a aquellos que deban ser el escaparate de la Liga Endesa y eso puede llevar a una división de opiniones como la mejor liga de baloncesto del mundo tiene cada año.


           Estos criterios parecen estar lejos de un lema más que claro en todo deporte de competición: ser el mejor; aunque eso no parece ser algo que se lleve como máxima a la hora de señalar jugadores que se han ganado ese reconocimiento por números pero no por méritos mediáticos.

           Si decimos que un jugador de esta Liga Endesa 2012-2013 ha conseguido en los 34 partidos de temporada regular 15,6 puntos, 7,1 rebotes, un 60% de porcentaje en tiros de dos puntos y una valoración de 18,2 puntos por partido nos hace pensar que es un jugador que podría estar en la élite de la liga española y de cualquier otra liga de Europa. Si, además, destacamos que ese jugador ha sido el máximo reboteador y mejor valorado durante la temporada, el margen de dudas todavía se podría estrechar más. El problema puede venir cuando ese jugador se llama Nacho Martín y milita en el Blancos de Rueda Valladolid, un equipo del que a principio de temporada daban por descendido debido a los múltiples problemas económicos y con una plantilla que se acabó de construir a tres días del inicio de la competición, un equipo que acabó el antepenúltimo de la Liga Endesa, salvando la categoría otro año más.

          Son muchas las voces que claman "justicia" a la hora de reconocer unos números que, de haber sido en un equipo clasificado para competiciones europeas, nadie habría puesto en tela de juicio; pero este criterio no nos debe sorprender si echamos un vistazo a la historia de las designaciones y reconocimientos. El año pasado vemos un ejemplo con la figura de  James Augustine, jugador con mejor valoración y máximo reboteador de la competición con el UCAM Murcia pero excluido del mejor quinteto, siendo Andy Panko MVP ese año.

         Fue a partir de la temporada 2003-2004 donde se empezó a destacar los mejores quintetos de cada temporada y en seis ocasiones el MVP de la temporada regular ha sido incluido dentro de dicho quinteto: Nick Caner-Medley (2010-2011), Tiago Splitter (2009-2010), Felipe Reyes (2008-2009), Marc Gasol (2007-2008), Luis Scola (2004-2005) y Andrés Nocioni (2003-2004); quedando excluidos jugadores como el citado Augustine (2011-2012), Curtis Borchardt (2006-2007) y Loe Roe (2004-2005), jugadores en equipos que no se clasificaron para los playoffs. Un dato importante es que el mismo Roe si entró dentro del mejor quinteto en la temporada 2003-2004 y 2005-2006, una decisión que pasó por alto su clasificación de la temporada regular con el Etosa Alicante (14º y 12º, respectivamente).

        Un contrasentido de este estilo no se encuentra años atrás, donde el MVP de la temporada lo obtenía aquel jugador que era el primero en valoración. Los números mandaban, no había votaciones populares, mediáticas ni clasificatorias: "tú te lo guisas y tú te lo comes". No cabe duda que los medios de comunicación ahora son más influyentes, los datos están más a mano gracias a internet y todo el mundo puede acceder a ellos; pero no olvidemos que la excelencia no conoce de clasificaciones, sino de números. Si un jugador como Nacho ha sido el mejor en dos categorías y Splitter o Marc Gasol consiguen lo mismo, es decir, ser los mejores jugadores en valoración, su excelencia queda definida por sus números, no por sus equipos. No puede ser más sencillo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario